Después de haber trabajado por más de dos meses en el
municipio de Tilcara no podemos negar la emoción de saber que Tilcara ya
es libre de analfabetismo. En dicho municipio se hizo el acto oficial con
la presencia de autoridades locales y representantes de la embajada cubana
en la Argentina y responsables del programa “Yo sí puedo”. Con este acto
formal se declaró el fin del analfabetismo en Tilcara; este acto fue la
conclusión del trabajo y el esfuerzo de muchas personas, entre ellas
tuvimos también nosotros el honor de colaborar en la modestia de nuestros
esfuerzos; somos jóvenes de Buenos Aires y Río Negro, que cotidianamente
trabajamos en diferentes centros comunitarios con el único objetivo de
construir una sociedad diferente.
Ante la necesidad planteada de movilizarnos a Tilcara para alfabetizar las
zonas con mayores dificultades por la imposibilidad de acceder en
vehículo, por la falta de luz eléctrica, y por otras condiciones que
ponían en riesgo la posibilidad de que quienes viven en esos lejanos
lugares aprendieran a leer y escribir, no dudamos un segundo y nos pusimos
en marcha.
En ese momento, este objetivo parecía irrealizable y sonaba utópico dejar
todo e ir hacia este gigante desafío, pero una vez más nuestro espíritu
joven y nuestras ganas de cambiar las cosas fueron más fuertes que las
dudas que se presentaban; una vez en Tilcara hubo otros obstáculos que
superar, la altura y las distancias que nos exigieron caminar en algunos
casos más de 24 horas a pie por zonas muy empinadas y riesgosas. En toda
esta etapa pudimos recorrer la puna, la yunga, la quebrada y los valles,
que era el lugar donde se encontraban los grupos de analfabetos que nos
tocaron alfabetizar.
Hoy, después de tres meses de habernos movilizado a Tilcara, podemos decir
que lo que parecía imposible ya es una realidad: “En Tilcara ya no hay
analfabetismo”; este hecho es la conclusión de mucho esfuerzo y de muchas
experiencias y momentos compartidos con aquellos que una vez más
desafiaron la exclusión y se animaron a leer y escribir; este hecho
demuestra que las cosas se pueden cambiar, teniendo como único capital los
sueños de un grupo de jóvenes, la voluntad de nuestra gente y la firme
decisión de que todos podamos tener acceso a una cuestión esencial para el
hombre como es saber leer y escribir.
Desde el Equipo Juvenil Barro Joven hacemos pública nuestra satisfacción
por la tarea cumplida y deseamos que hechos como éste, que nos devuelven
la dignidad, se multipliquen. Por último, llamamos a todos los jóvenes a
que no se detengan en sus sueños de una sociedad más justa; este hecho,
como muchos otros que suceden cotidianamente en nuestros barrios, nos dice
a gritos que “un mundo y una sociedad nueva son posibles”.
Barro Joven